Cómo hacer un guión

Un guión es un texto en que encontramos todos los detalles -o sea, diálogos, anotaciones…- para poder llevar a cabo una obra audiovisual. Hay guiones técnicos y guiones literarios. Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de hacer un guión, es tener algo que contar y hacerlo con el mayor grado de corrección y creatividad posible.

Aunque, también, se suele recomendar tener algún tipo de conocimiento sobre el teatro, la terminología, el estilo de escritura, formas de diálogo… Ante todo, hay que tener mucha paciencia. Es bueno visionar algún corto, para poder fijarnos en los detalles de los textos dialogados, en la narración, el ritmo… Lee todo lo que puedas: tanto teatro, novela, cómics, relato… Ten cuidado con la gramática y con la ortografía.

Siempre debes escribir en tiempo presente. No tienes que describir de manera muy extensa, ya que la imagen se ocupada de ello. Sólo debes describir los que va a ver la cámara. Escribe el argumento hasta llegar al final, en tan sólo 5- 6 líneas ( o sea, el “concepto” o idea base). El argumento se puede tratar entre 2-3 páginas (o sea, la “sinopsis”).

A partir de la sinopsis, vamos a ir aumentando los detalles y haremos un borrador con los diálogos o el texto narrativo (o sea, el “desarrollo”). En una hoja aparte, debes describir los personajes, o sea, su nombre, características físicas, comportamiento, la manera que tienen de hablar…

Así, ya podremos empezar a construir las secuencias o escenas -eso sí, al principio, hay que poner el encabezamiento, con la información de dónde, cuando, que ocurre… Así de fácil.

 

Temas clásicos de los guiones

El heroe de las mil caras – temas recurrentes para historias
“Érase una vez…”.
Esta es la frase que comienza una historia cualquiera. La de tu próximo guión, por ejemplo. ¿Qué es lo que pasa entre esta frase y la palabra “Fin”? Dolores de cabeza, frustraciones, alegrías, desengaños… y no precisamente en las mentes de los personajes. Tú, como autor de la historia que probablemente tú mismo vas a producir, rodar y editar, te encuentras con esas sensaciones cada vez que te enfrentas al teclado del ordenador para escribir la historia que te va a dar la fama en el celuloide o las pantallas de los internautas.
Pues este pequeño artículo está aquí para ayudarte en esos momentos de escasez de ideas.
Hay otros artículos en esta sección que te ayudarán a plantearte la idea central de tu guión; a hacer que esa idea pueda resumirse en pocas palabras, y a trabajar en ella. En este, sin embargo, vamos a hablarte de Joseph Campbell, o de cómo el hábito de la lectura de libros que NO son de cine también sirve para aprender :-)…
El antropólogo Joseph Campbell escribió una vez un libro llamado “El heroe con mil caras”. En él, el autor examinó cientos de mitos y historias clásicas y destiló los elementos comunes a todas ellas. Sus ideas pudieron servir a george Lucas para su historia de imperios, heroes y revolución llamada “La guerra de las galaxias”, y pueden ofrecer numerosos elementos de discernimiento para escritores. Campbell creía en una sola historia básica, que reduce sus episodios a estos:
La separación
Muchas historias tienen lugar en dos MUNDOS, el ORDINARIO y el ESPECIAL. En este capítulo se establecen las reglas del mundo ordinario. También aquí se establece que el HEROE decide (u otros deciden que él) que debe abandonar este MUNDO ORDINARIO y adentrarse en el MUNDO ESPECIAL. Estos dos mundos pueden ser físicos, espirituales, mentales, o todos a la vez.
El descenso
El HEROE desciende a ese MUNDO ESPECIAL. en este capítulo se establecen las reglas que definen este mundo. Y en general, ese mundo ofrece un contraste muy grande con el mundo ordinario.
La iniciación
El HEROE inicia aquí su aprendizaje en su nueva vida. Hay una experiencia mística de muerte y resurrección, que puede ser real o simbólica, y que altera profundamente el contexto y el estado mental del HEROE.
La prueba
El HEROE debe demostrar aquí que su aprendizaje no ha sido en vano. Esta prueba servirá para permitir el crecimiento de su personalidad y carácter. Esta prueba suele ser en forma de lucha contra el mal (lo opuesto al bien), y el resultado puede ser fatal. El HEROE debe estar preparado para su propia muerte.
El regreso
Fin de la historia, la unión del mundo especial y el ordinario. Se establece la culminación de la historia y se revela el crecimiento mental, espiritual y psicológico de los personajes.

Estos puntos de la historia son meras guías, no reglas absolutas. Y lo creativo es poder aplicar estas reglas o modelos de historias a situaciones mucho menos “míticas”: La iniciación puede ser afectiva de un niño semi-autista. El descenso puede ser de un detective al “submundo” de la prostitución infantil en busca de una joven perdida. La separación puede ser de un anciano al que deshaucian de su casa, y debe buscarse la vida y encontrar una nueva en un entorno hostil… La creatividad no es más que escoger dos conceptos radicalmente distintos y unirlos para crear algo nuevo.

Otro escritor, Robert Heinlin (conocido por sus obras de ciencia ficción) propuso dos ramas generales de concepción de historias, a partir de las cuales se puede generar un argumento que casi siempre atraerá la atención del público:
Conocimiento
Alguien adquiere cierta información, o aprende algo, que tiene o puede tener terribles consecuencias, o que tiene o puede tener consecuencias muy positivas para la humanidad. Las fuerzas opuestas intentan arrebatar ese conocimiento, y al final no lo consiguen (¿o si?)
Riqueza
El personaje comienza la historia pobre, o humilde, o ignorante, y consigue llegar a lo más alto. Una variante es que después de tener acceso a una gran riqueza económica, la pierde pero gana en riqueza moral.
Pues hasta aquí llegamos. Ahora te toca a tí la parte más dura: poner a trabajar a las neuronas y sacar algo en claro de todo esto. Recuerda las palabras de T.S. Elliot: “Los grandes escritores construyen sobre el material existente. Los malos escritores simplemente lo copian”

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